sábado, 31 de diciembre de 2011

2012

por otro año lleno de colores
en el que sigamos pedaleando juntos
sin caras largas y trágicas
por un país más justo
por un mundo donde quepan todos los mundos



viernes, 23 de diciembre de 2011

Una ley de terror

Me acordé de Políticas del terror a propósito de unas peores noticias legislativas de los últimos tiempos: la sanción de la ley antiterrorista en Argentina, considerada por Horacio Verbitsky una "pésima técnica legislativa que carece de racionalidad" y calificada por Eugenio Zaffaroni como "un disparate", resultado de una extorsión a las que se supone ya no cedíamos.
Porque esta reforma al Código Penal, según intentan explicar, es un pedido del Grupo de Acción Financiera (GAFI). En rigor, lo que ese organismo de segunda exigía eran medidas más enérgicas contra el lavado de dinero (...te las debo) y contra el financiamiento del terrorismo (algo que no requería la afirmación de un tipo penal abierto tan peligroso y aprovechado, acá nomás, para reprimir el conflicto social).
Da mucha pena leer entre los votos afirmativos los nombres de Martín Sabatella, Gastón Harispe, Jorge Rivas, Eric Calcagno, Eduardo De Pedro y algún otro militante con una trayectoria más o menos valorable, que hasta hace poco sostenían el buen criterio de reconocer lo bien hecho, objetar lo cuestionable y presionar para correr un poco más allá el horizonte de lo posible. También es patético recordar que Carlos Kunkel, ferviente defensor de la actual reforma, había sido uno los ocho JP expulsados del justicialismo por negarse a endurecer el Código Penal por pedido de Perón. Esta vez, nadie se mosqueó.

En fin: una ley de terror, preocupante y repudiable. Algunas aproximaciones a qué implica la ley, en Lavaca, en Saberderecho y en el texto que presentó Eduardo Grünner entre los intelectuales vinculados al FIT. También echan luz, para mí, algunas ideas leídas en aquel libro publicado por el CIAJ hace cuatro años:
  • “La palabra terrorista no tiene semántica. La prueba es que nadie afirma formar parte del conjunto que designa. Nadie dice: ´Yo soy terrorista´. Terrorista siempre es el enemigo” (Esteban Rodríguez Alzueta)
  • “...a través del derecho penal del enemigo, el Estado, para luchar eficazmente con el enemigo, procede a imponer penas desproporcionadas y draconianas, a penalizar conductas en sí mismas inocuas o muy alejadas de ser una amenaza o peligro para un bien jurídico y, lo que todavía es más grave, a eliminar o reducir a un mínimo ciertas garantía y derechos del imputado en el proceso penal” (Eduardo Reszes)
  • "El terrorismo cobró una centralidad similar a la que tenía «el comunismo durante la Guerra Fría en los países capitalistas. Estamos ante una nueva caza de brujas, mucha más sofistifcada y más dura, pero también más sutil y más hipócrita" (Esteban Rodríguez Alzueta)
  • “...no hay ninguna necesidad de ser un especialista en derecho para que podamos captar los peligros que puede entrañar la utilización de la Ley Antiterrorista contra la ciudadanía en general, contra movimientos sociales y políticos en particular” (Julián Axat)

Un libro para releer

“Políticas de Terror. Las formas del terrorismo de Estado en la globalización”, Jerónimo Pinedo y otros, Ad-Hoc - CIAJ, Buenos Aires, 2007.

El atentado a las Torres Gemelas, el 11/9 de 2001, fue un gran favor para el poder hegemónico. De esa constatación parte Políticas del terror, un ensayo colectivo que explora el andamiaje jurídico y la política internacional que se gestaron a poco de que el fantasma del terrorismo calificara como un buen sustituto para ocupar el rol de enemigo que el ocaso del comunismo había dejado vacante.
Cinco integrantes del Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ) y seis invitados estudian distintas dimensiones –sociales, políticas, legales– del complejo proceso que se disfraza de “guerra contra el terrorismo”, en el que los Estados llevan una doble vida. Por un lado reivindican la universalidad de los derechos humanos y se ajustan a sus estándares jurídicos. Por otro, se embarcan en una cruzada que requiere un “estado de excepción” permanente: avanza en todo el mundo el denominado “derecho penal del enemigo”, que no reprime actos sino actores, que extiende las penas al infinito y recrudece los dispositivos de vigilancia y castigo. Mientras, el Estado se desentiende de problemas sociales que apremian.
Sobre eso trata Políticas del terror, que no se circunscribe al caso argentino ni al derecho internacional, sino que incluye trabajos sobre la persecución de los anti-globalizadores en la Unión Europea, las medidas de excepción en el País Vasco, el oscuro discurso de la “seguridad democrática” en Colombia, y los ataques a los defensores de derechos humanos en Guatemala, donde la lucha anti maras es la versión local del chivo expiatorio. En todos los casos, el incremento de la violencia institucional y parainstitucional apunta a quienes hace rato padecen la criminalización de la protesta y de la protesta, estudiada por el CIAJ en un volumen publicado en 2004 junto a HIJOS La Plata y Ediciones Grupo La Grieta.
El nuevo libro –con el sello de una editorial especializada en derecho– es desparejo: textos prolijamente elaborados conviven con otros que intimidan por su tono tratadista o abruman con expresiones en latín, largas citas jurídicas y notas al pie infinitas. Pero todos ofrecen información abundante que vale la pena... y asusta: Chile apeló a la Ley Antiterrorista de Pinochet para tratar el conflicto mapuche; España estableció la responsabilidad penal para niños asociados al terrorismo (“antes que menores hay que considerarlos terroristas”, explicó Aznar); Colombia quiere extender el servicio militar a mujeres e indígenas; Estados Unidos autorizó “tribunales sumarísimos” donde el propio gobierno puede acusar, juzgar y ejecutar sin posibilidad de apelación.
La guerra antiterrorista evidencia rasgos compartidos con un mundo que se creía clausurado junto al nazismo y la segunda guerra: el desprecio por la vida, la muerte indiferenciada, la racionalidad instrumental, y campos para la exclusión y eliminación de una parte de la población cuya humanidad se niega. Este es el eje del capítulo escrito por Pilar Calveiro, que demuestra que los campos de concentración gozan de buena salud y, más aún, son centrales en la reorganización global del poder: “Guantánamo es sólo el caso más visible de una red mayor de centros de detención clandestinos”, un nuevo gulag que parece invisible a sus contemporáneos, igual que los campos de concentración de cada época, siempre admitidos con posterioridad. Queda clara la relación con su trabajo previo Poder y desaparición, por el que Calveiro es una de las firmas más conocidas de esta publicación, en la que acompaña a investigadores jóvenes y militantes. Entre ellos, Julián Axat propone un análisis claro y riguroso de los proyectos de legislación antiterrorista en nuestro país, en los que encuentra un parecido de familia con leyes y decretos “antisubversivos” que florecieron en los ´60 y ´70. La figura de la subversión, “un adefesio político engarzado a textos jurídicos”, resultaba tan indefinida como el terrorismo hoy.
Otro trabajo que sobresale corresponde a Rodolfo Iuliano, quien además de escudriñar las formas de la institucionalización imperial, con dispositivos de confinamiento que ya ni siquiera son disciplinarios, plantea incisivos interrogantes sobre el discurso internacional de los derechos humanos, que se ha mostrado impotente para enfrentar la política imperial. Su minucioso ensayo hace tambalear incluso algunas palabras escritas en otras páginas del libro. Sin descartar su potencial emancipatorio, Iuliano advierte la necesidad de superar la postulación abstracta de derechos para encarar una acción política que haga realidad el igualitarismo: “nos estamos preguntando por la viabilidad, la rentabilidad fáctica y la eficacia material que podría tener la encarnación del discurso de DD.HH. en un proyecto político situado dentro del campo de batalla, desvestido del ropaje episcopal del universalismo con que sermonea a su feligresia –la humanidad toda– desde un púlpito elevado por encima de las pugnas políticas concretas, múltiples y culturalmente heterogéneas”. El dilema se plantea entre seguir en la arena jurídica, donde hoy se muestra ineficaz pero perdurable, o probar suerte en la política, donde puede ser eficaz a costa de la contingencia.
En fin, con distintos tonos el libro examina los peligros de la cruzada por la seguridad global, busca herramientas para confrontarla, y demanda incluir la cuestión en la agenda de nuestras preocupaciones. La advertencia no parece desatinada. Y si quedaban dudas, en junio el Congreso nacional sancionó la norma que reclamaba el lobby norteamericano: una nueva ley antiterrorista.

Publicado en Puentes N° 21, año 2007.

viernes, 25 de noviembre de 2011

No más cámaras en las escuelas

Mala noticia para los que querían problar la ciudad de cámaras; buena para nuestros derechos. El miércoles pasado el juez Luis Arias dictó una medida cautelar, solicitada por el defensor del fuero de responsabilidad juvenil Julián Axat, ordenando que la Municipalidad y la Provincia se abstengan "de permitir la existencia y/o proveer la instalación de todo dispositivo de registro-video en cualquier espacio o establecimiento educativo departamental".
También encarga "a la Municipalidad de La Plata la elaboración de un informe relacionado con la instalación de cámaras de seguridad en el Establecimiento Educativo N° 22 de La Plata –Altos de San Lorenzo –, en el plazo de cinco (5) días de notificada la presente". E intima al Estado bonaerense "a que, de manera inmediata a la notificación de la presente y a través de sus organismos competentes, se abstenga de realizar actividad material y/o administrativa alguna que implique la obtención, recolección y/o utilización de registros de imágenes, fotografías y datos sobre menores de edad, vinculada a la tramitación de sumarios y/o causas penales que no se encuentren en trámite al corriente mes y año 2011, así como a procedimientos policiales y actuaciones prontuariales".
Para el juez, los hechos citados en la demanda de Axat "resultan de extrema gravedad, atento la implementación del sistema de cámaras de vigilancia y seguridad en establecimientos educativos de ésta Ciudad, y la posible proyección de esa medida en otras instituciones, así como por la obtención y utilización de imágenes y datos de menores de edad con fines policiales".
No estaría mal, ahora, pensar el asunto más allá de los niños y adolescentes, y legislar para que la demagogia de la seguridad no clausure la esencia de la ciudad convirtiéndola en un gran panóptico.

martes, 22 de noviembre de 2011

De la Masacre de Quilmes a la Policía Metropolitana

Hace cinco años escribí sobre la Masacre de Quilmes en La Pulseada:

(...) Telvi conoce la Villa Itatí de Don Bosco como la palma de su mano. Se la sabe de tanto caminarla buscando a su hijo, el que le falta. “Con él eran siete; me quedan seis”, cuenta entre el bullicio de una nena que corretea en la tierra ignorando la razón de la entrevista. Ella era bebé la última vez que Diego Maldonado estuvo ahí. Él aprovechaba el cambio de sus pañales para huir y ganar la calle sin medir peligros.
Antes siete, ahora seis. Telvi resta al tercero: Diego. Tenía 16 años, pesaba 40 kilos y el paco lo estaba matando. Un día, en un despacho lleno de carpetas, atinó a pedirle a una jueza “un lugar piola” para dejar esa adicción, por su abuela y su mamá.
“El paco está destruyendo a los chicos. Cuando los ves consumiendo te parte el alma”, dice Telvi, aunque con su hijo fue distinto: la policía le ganó de mano a la droga de los más pobres.
Diego esperó tres semanas el tratamiento que nunca obtuvo. En cambio, la noche del 20 de octubre de 2004 recibió la pena de muerte en la Comisaría Primera de Quilmes, donde estaba recluido con otros 16 menores que dormían en el suelo; no podían salir al patio ni recibían atención médica.
“Detenían ahí a los menores de todo Quilmes, Berazategui y Florencio Varela. Muchos estaban esperando un tratamiento de adicciones; a algunos los detuvieron por robo pero sus situaciones eran evidentemente asistenciales”, explica Tobías Corró Molas, el cura párroco de Don Bosco: “Los problemas son constantes. Los sectores más pobres y las barriadas son territorio de la policía, que opera con total libertad”.
Telvi pudo reconstruir que “casi todos los días sacaban a los chicos de los dos calabozos y los obligaban a golpearse, por más que no fueran enemigos.  Todas las madrugadas los levantaban, les mojaban los colchones y les hacían requisas con golpes”.
Aquel día un candado se rompió y la reprimenda fue mayor. “Según la investigación y los testimonios de los chicos, los policías entraron, los pusieron contra la pared, los hicieron desnudar y les pegaron. Y prometieron volver a la noche”, dice Corró Molas, que acompañó desde el primer momento a la madre de Diego y a otros familiares de lo que comenzó a llamarse “Masacre de Quilmes”.
Para evitar otra paliza, cerca de las 22 alguien prendió fuego un colchón. “Los policías demoraron en llamar a los bomberos y en sacarlos. Y cuando lo hicieron fue a palazos. Les pegaron a todos los que estaban quemados, los chicos cuentan que se quedan con pedazos de piel en la mano y que estaban muy asfixiados”. Recién después los llevaron al Hospital. “Tardaron 15 o 20 minutos en hacer ocho cuadras”, remarca el cura Tobías: “Ninguno, ninguno fue llevado en ambulancia”.
Todos los traslados fueron en móviles policiales y duraron más de lo que lleva caminar ese trayecto. El hijo de Telvi entró a las doce y media. Fue el primero en fallecer.
La tarde del 21 murió Manuel Figueroa: tenía 17 años y también aguardaba una vacante en alguna clínica.
Cinco días después, Elías Jiménez, de 16. Debía estar en libertad pero demoraron su salida porque en una computadora apareció el antecedente de un mayor que tenía su mismo nombre. La causa databa de cuando Elías tenía 9 años.
Por último, a las tres semanas falleció Miguel Aranda, de 17, y su pareja quedó sola para criar a Mauro, de dos años de edad. El día de su muerte en el Hospital de Gonnet, la familia recibió el oficio que le otorgaba la libertad.
Los que sobrevivieron tenían heridas graves y afecciones respiratorias. Fueron derivados a distintos hospitales y los custodios no los dejaban solos en las visitas: “no permitieron que las familias se junten y se puedan contar lo que había pasado”, infiere Corró Molas. Ninguno fue derivado al Instituto del Quemado, más cercano que los hospitales que los recibieron.
“El comisario y todos los policías declararon que no había habido golpes, que eran todos héroes y que la culpa de la muerte era de los pibes. Con el tiempo, la Justicia pudo probar que hubo torturas, que hubo golpes y que hubo demora en tratar de salvar a los pibes”, confronta el párroco de Don Bosco. Aún no hay detenidos (...)


Ahora nos enteramos que Carlos Fernando Pedreira, que fue exonerado de la Bonaerense en 2007 por su intevención aquella noche del 20 de octubre de 2004, es integrante de la Policía Metropolitana. Y su ingreso a la fuerza data de al menos dos años.
A siete años de la masacre de Quilmes, todavía no hay fecha para el juicio oral. Hay diez policías involucrados, pero ninguno está detenido.

lunes, 21 de noviembre de 2011

y ahora también, Censura/FB

En más de una oportunidad (que yo recuerde, acá y allá), linkeé el excelente laburo de Chempes con sus hormiguitas. Dibujadas sobre hojas de carpeta Rivadavia, pensadas para Facebook, con citas sugestivas aparecían cada mañana, de lunes a viernes, desde principios de año. Y de tanto en tanto, como yapa, surgían hormiguitas viajeras por la ciudad, en paredes compartidas y eventos del palo.
Aquellos links ya no funcionan: las imágenes ya no están en Facebook, y el Chempes tampoco, porque la red tiene dueños, sus propios fines y sus propias reglas. Pero ellas siempre encuentran un huequitos y reconstruyen el hormiguero. Aquí va, pues, el nuevo link y un abrazo blasfemo que certifica ese documento, esa identidad, la que uno construye haciendo, la única que vale.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Censura/12


Por segundo día consecutivo, el matutino Página/12 manipuló un artículo de Dario Aranda sobre el asesinato del militante del MOCASE-Vía Campesina Cristian Ferreyra, para borrar el nombre del gobernador Gerardo Zamora. La oración clave arrancada del primer párrafo de esta nota decía: “El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), donde militaba Ferreyra, enumeró cuatro niveles de responsabilidad: el modelo agropecuario, el gobernador Gerardo Zamora, el Poder Judicial provincial y el Gobierno Nacional”.
Nos cuenta el autor de Argentina Originaria: “La nota que hoy aparece en Página12 con mi firma no se corresponde con la que escribí. Específicamente el primer párrafo (lo más importante de una nota periodística). Un derecho básico de los periodistas es tener la posibilidad de retirar la firma. No me han respetado ese derecho. Por este oficio que abrazo y por las organizaciones sociales en lucha (y por los asesinados por este modelo extractivo) es imprescindible esta aclaración”.
El dia anterior, en su cobertura de la noticia del asesinato, también había desaparecido toda referencia al gobernador, que no quiso atender los teléfonos (Télam, por su parte, publicaba esta asquerosidad).
Diego Martínez, delegado de los trabajadores del diario, expresó hoy su "solidaridad con Darío y mi repudio a este acto poco sutil de censura, que es una falta de respeto a todos los trabajadores de prensa y también a los lectores".
Todos los que conocemos y valoramos el laburo de Darío, todos los que apostamos a una comunicación democrática, repudiamos el hecho.
Y el viejo Página... que en paz descanse.

PD: Sobre el asesinato de Cristian Ferreyra, más en Lavaca y el MNCI.
Asesinado por sicarios enviados por un empresario sojero, se trata del cuarto crimen directamente vinculado a desalojos por "ampliación de la frontera agrícola" que ocurre en los últimos dos años. El diaguita Javier Chocobar fue asesinado en Tucumán el 12 de octubre de 2009. La campesina santiagueña Sandra Juárez murió el 13 de marzo de 2010, mientras resistía el avance de una topadora. Y dentro de cuatro días se cumple un año del crimen del qom Roberto López fue durante un corte de ruta en Formosa. Como escribí en octubre, estos crímenes, sumados a la impunidad y el silencio gubernalmental y mediático que los rodean, expresan la contradicción más honda del kirchnerismo, o acaso los límites de su progresismo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Jornada sobre historia de LP+Berisso+Ensenada

Quedan todos invitados a la Primera Jornada “Qué sabemos de La Plata, Berisso y Ensenada antes y durante la dictadura”, que se realizará este viernes 18 de noviembre en el Centro Cultural La Vieja Estación de Ensenada (sí, amigos: no todo tiene que ocurrir en el centro de La Plata), ubicada en calle Sidotti y Alberdi.

10 hs.- Palabras de Apertura
- Aníbal Viguera. Decano de la FaHCE - UNLP
- Carlos Ferrari. Director de Cultura de la Municipalidad de Ensenada
- Daniel Badenes. Programa para la Reconstrucción de la Memoria sobre el BIM 3
- Alejandro Sandes. Concejal de Ensenada – ex miembro de la Comisión Interna de Propulsora Siderúrgica

10.30hs á 12.30 hs. Primera Mesa de discusión: LAS MILITANCIAS
- Pablo Bonavena  (FaHCE – UNLP)
- Juan Luis Carnaghi (FaHCE – UNLP)
- Horacio Robles (FaHCE – UNLP)
Coordina: Gonzalo Chaves

12.30 hs. a 13.30 hs. Lunch

13.30 hs. a 15.30 hs. Segunda Mesa de discusión: LA FÁBRICA
- Marcelo Raimundo (FaHCE – UNLP)
- Adrián Celentano (FaHCE – UNLP)
- Eleonora Bretal (FaHCE – UNLP)
Coordina Victoria  Basualdo

15.30 hs.- Intervalo.

16 hs. a 18 hs.- Tercera Mesa de discusión: LA REPRESIÓN- Sandra Raggio (FaHCE – UNLP / CPM)
- Ivonne Barragán (FLACSO – UNMdP)
- Guadalupe Godoy (Abogada querellante  por la CTA de La Plata, Berisso y Ensenada en el juicio por el Circuito Camps)
Coordina: Candelaria Urtasun

jueves, 10 de noviembre de 2011

Radio Sciolincia y la pelea por los medios públicos

Lo sabíamos: la democratización de la comunicación audiovisual no se logra con una ley. La conquista que ya cumplió dos años es un hito importante, por su contenido, por sus orígenes y por su proceso de discusión, que ojalá se diera más seguido con otras leyes. Pero la ley es una herramienta. La democratización se pelea, se disputa, se construye.
Falta mucho para que encontremos en el aire ese añorado 33% de comunicación comunitaria y que sea fuerte, potente, de calidad.  Hay que aprender, hay que organizarse, hay que producir contenidos -además de pedir licencias- y hay que conseguir recursos. Sobre algo de eso tenía pensado escribir en este blog -prontito.
Ahora quería recordar otro punto de aquella lucha que sigue siendo aquí y ahora. El punto 12 del gran consenso logrado por la Coalición. Ese que aseguraba que "los medios estatales deberán ser públicos y no gubernamentales" y "deberán proveer una amplia variedad de programación informativa, educativa, cultural, de ficción y de entretenimiento garantizando la participación ciudadana y la atención a las necesidades de la población".
Llevado a los detalles, está claro, es difícil el debate acerca de cómo debe ser un medio público. Pero algunas certezas hay. Yo tengo una: debe ser distinto a lo que hoy es la emisora del Estado bonaerense, que ayer censuró de su portal la voz de una abogada del Comité contra la Tortura y antes había represaliado a los periodistas que interrogaron al ministro Casal por la desaparición de Luciano Arruga.
Quienes todavía la sintonizan (estómagos a prueba de un sciolismo permanente), habrán escuchado este mediodía la voz de Miguel Croceri anunciando un paro de 5 horas:
A raíz de un nuevo y grave hecho de censura en LS 11 Radio Provincia de Buenos Aires, los periodistas de la emisora realizamos hoy un paro de 5 horas. En la víspera el director de la radio, Roberto Zarlenga, ordenó bajar del portal web una nota, que había salido en la FM de la radio, con una integrante de la Comisión Provincial por la Memoria sobre la denuncia de los internos de la Unidad 45 de Melchor Romero que eran obligados a salir a robar por orden de los penitenciarios. Además dispuso, en forma momentánea, que el redactor de esa noticia no tuviera su clave de acceso al sistema para realizar su trabajo. Esta no es la primera vez que la dirección de la radio adopta medidas de censura que atentan contra la pluralidad informativa. Ya hemos denunciado con anterioridad situaciones similares que han tomado estado público y que fueron discutidas por los trabajadores, sus representantes gremiales y las autoridades de la radio. Sin embargo, a pesar de las promesas Zarlenga insiste con su idea de censura previa, publicar prioritariamente la actividad oficial y tratar de evitar, por todos los medios, las voces disonantes con el gobierno de la provincia de Buenos Aires. La política de Zarlenga está muy lejos de lograr una radio pública, plural y democrática donde tengan cabida todos los sectores del acontecer ciudadano. Ante esta situación periodistas del Informativo, de la Página WEB y de la FM mantuvimos una reunión con el Director de Gestión Comercial de la radio, Ricardo Spalletti, y el asesor de la dirección, Jorge González. En el encuentro los directivos mencionados aunque admitieron el hecho de censura de la víspera, trataron de minimizarlo y defendieron en más de una oportunidad la política de Zarlenga. Los trabajadores de la radio únicamente conseguimos dejar en claro que NO se tolerará ninguna presión ni otro acto de censura y de ser necesario, se repetirán medidas de fuerza como el paro realizado por el Servicio Informativo entre las 11 hs. y las 15 hs. del día de la fecha. Consideramos que si bien, en ocasiones, es necesario discutir la línea editorial de la radio con los funcionarios que la dirigen, los medios estatales y públicos deben garantizar la pluralidad de voces, la libertad de prensa y respetar el trabajo de los profesionales de la radio.

(Una certeza positiva: así, organizados colectivamente para defender sus derechos y el derecho social a la comunicación, deben ser los laburantes de prensa).

Me pareció que no podía dejar de publicar esto en este blog, que tanto insistió con esa inesperada conquista democrática que es la ley de servicios de comunicación audiovisual. Ojalá todo ese amplio espectro que se reunió entonces difunda ahora esta información y se movilice para que Buenos Aires, la Provincia, tenga una radio verdaderamente pública.

lunes, 7 de noviembre de 2011

1ª Fiesta del Libro en la UNQ

La primera Fiesta del Libro de la Universidad Nacional de Quilmes se realizará el 9, 10 y 11 de noviembre, de 13 a 20 horas.
Los invito especialmente al panel sobre "Desafíos actuales para las revistas autogestionadas. Tres hijas del 2001, una década después", que se realizará este miércoles de 18 a 19 horas en el Aula 22 de la UNQ, con la participación de Martín Azcurra (Sudestada, Lomas de Zamora), Verona Demaestri (La Pulseada, La Plata) y Sergio Ciancaglini (Mu -colectivo Lavaca-, Buenos Aires).
Un rato más tarde, a las 20 horas, se presentará el libro "2001. Relatos de la crisis que cambió la historia", de Walter Isaia y Manuel Barrientos, con la presencia del sociólogo Matias Eskenazi como comentarista.
Además, durante toda la feria habrá un stand del proyecto de extensión "Construcción y fortalecimiento de redes de medios para la democratización de la comunicación", con ejemplares de las distintas revistas que integran la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA) y la red de Revistas por la Inclusión Social en la Argentina (RISA).

lunes, 31 de octubre de 2011

Por qué damos La Pulseada

Nos lo recordó Mariano Sassiain ayer, en una jornada solidaria en Plaza San Martín.
Tiene 16 años y vive desde los 9 en el hogar que fundó Carlitos Cajade.
Quiere ser periodista, pero no hacer cualquier periodismo.
Es curioso que el video esté subido a youtube por el diario El Día, que poco tiene que ver con esta lección que nos da Marianito:



El mejor recuerdo para Carlitos, el mejor estímulo para seguir dando La Pulseada.

viernes, 28 de octubre de 2011

Gazpacho

Escribe su editora, Cristina Civale, presentando el número 8 de la revista del Centro Cultural España en Buenos Aires:

¿Qué tienen en común un programa de software de protección antivirus y una embajada diplomática; las barreras contra la inmigración clandestina y el descubrimiento de una nueva vacuna contra una enfermedad contagiosa?
Si bien remiten a ámbitos que suelen pensarse por separado (seguridad informática, diplomacia, política interior, medicina), estos hechos pueden ser abordados a partir de una noción que atraviesa esas esferas aparentemente separadas y las refiere a una misma cadena de sentido: la noción de inmunización.
Estos son los cuestionamientos que abrimos en Gazpacho 8 para pensar la sociedad que construimos cada día: ¿una sociedad más libre o sólo más segura? ¿Más segura para quién? ¿Más libre: de qué modo?


Me avisan que ya salió Gazpacho, una revista bonita y bien producida, que se presenta hoy en la sede del CCEBA. Aporté ahí una notita sobre seguridad privada. Enhorabuena, empezamos a discutir estos temas.

martes, 25 de octubre de 2011

10 años sin Darío

Hoy se cumplen 10 años de una desaparición en democracia, la de Darío Jerez, en el Partido de La Costa. Un caso que toca bien de cerca al poder político local de entonces, encabezado por el intendente radical Guillermo Magadán y el patotero que tenía por secretario de gobierno, Jorge Grande. Todavía no sé sabe qué pasó con Darío. Todavía no hay justicia. Hoy son Germán (21), Joaquín (25) y Julián (26), que perdieron a su viejo cuando eran pibes, los que la reclaman.
Todos, por los medios a nuestro alcance, tenemos que reclamarla. Aquí comparto una nota publicada en marzo de 2004 en La Pulseada, contando un caso que no ha tenido grandes novedades, salvo algunos procesamientos por encubrimiento y la espera de un juicio oral que nunca llega.


El silencio y una pregunta recorren Santa Teresita
¿DÓNDE ESTÁ DARÍO JEREZ?

Hace 30 meses desapareció, sin dejar rastros, y las preguntas sobre su paradero no encuentran respuestas • Aunque los vecinos del Partido de La Costa realizan todos los jueves marchas de silencio reclamando esclarecimiento y justicia, aún no han logrado trascender a la escena nacional • Otros casos no resueltos en la localidad y un trasfondo de poderosos intereses que operan con total impunidad • Los silencios de ayer y de hoy.



Santa Teresita suelen ser sinónimo de tranquilidad, paz, serenidad; pero la de todos los días no es la de la playa y la peatonal veraniega. Y mucho menos lo es los jueves, cuando centenares de vecinos recorren las calles reclamando justicia por varios casos que los intrigan e indignan.
En esa localidad, precisamente, desapareció en octubre de 2001 Darío Jerez, sin que nunca más se supiese de él. En esa misma localidad, el sereno de un balneario fue asesinado a sangre fría la noche del 7 de marzo de 2000, sin mediar un intento de robo ni nada similar. Dos semanas antes había estallado una bomba en la Iglesia del pueblo, aparentemente amedrentando al cura local para que cese su prédica contra las drogas. ¿Qué esconde Santa Teresita? ¿Por qué no hay respuestas del Poder Judicial? Nadie sabe responderlo con certeza. Y los interrogantes crecen día a día, marcha a marcha.  Los jueves, el mismo día elegido por las Madres de Plaza de Mayo para reclamar justicia, los vecinos costeros caminan pidiendo, también, saber la verdad. Son una multitud que recorre las calles en silencio detrás de la bandera que interroga: ¿Dónde está Darío?

Desaparecer
Padre de tres hijos, Rubén Darío Jerez era corredor de la compañía alimenticia Arcor. Un día por semana, además, trabajaba para la financiera Comprar SRL, encargada de una tarjeta de crédito regional.  El 25 de octubre de 2001, Darío salió a trabajar como todas las mañanas, levantando pedidos en los kioscos. Dejó su auto abierto y con las llaves puestas cerca de la intersección de las calles 27 y 3 de Santa Teresita. Nunca más regresó. Tampoco volvió a su casa a enviar los pedidos, ni pasó a buscar a su mujer por el Jardín. Desapareció sin dejar rastros.
Lo que siguió fue la lucha personal de su esposa, Viviana Zubiaurre, y su familia, por dar con su paradero. Y no es una lucha fácil. La familia entera sobrevive con menos de 500 pesos, el salario docente de Viviana. Con él no sólo tienen que comer, sino pagar a la abogada que sigue la causa judicial y costear tratamientos psicológicos para los hijos de Darío.  Los Jerez ya vivían humildemente antes de aquel 25 de octubre. Pero cinco días después de la desaparición de Darío, la empresa Arcor le envió un frío telegrama de despido. Curiosamente, en el sitio web de su fundación, una representante del Grupo Arcor se jacta de “la apuesta humana” y “el compromiso de su Directorio con las comunidades”. Desde octubre de 2001, la familia Jerez no tuvo más noticias de la empresa que empleaba a Darío.
Tampoco recibieron apoyo de Comprar. Todo lo contrario: la empresa y sus compañeros se alejaron llamativamente de la familia Jerez, y no han estado muy dispuestos a colaborar con la investigación judicial.
“El misterio de saber qué es lo que pasó con Darío sigue. Nosotros pensamos que acá hay gente que sabe más y creo que por temor no lo dicen”, cuenta Viviana a La Pulseada.

Errar, ocultar, desinvestigar
Al poco tiempo de desaparecer Jerez, el comisario inspector Manuel Dans le recriminó a Viviana que su esposo era un delincuente, con pedido de captura en el Gran Buenos Aires. Después se retractó, y dijo que se trataba de otro Darío Jerez. Tercero en mando en la Jefatura Departamental de Dolores, Dans estuvo en la Comisaría de Santa Teresita entre el 25 y el 29 de octubre de 2001, precisamente en el período en que la familia evalúa que “la Policía no trabajó bien” y “la investigación fue un caos”. La presencia de Dans llama la atención a la esposa de Jerez. “Vino inmediatamente después de desaparecido mi marido; yo jamás conversé con el entonces comisario, (Juan Carlos) García. No sé cómo llegó plantado este señor jefe, el mismo 25. Apareció él como caído del cielo para manejar la causa de Darío”.  Cuando le tocó declarar ante la Justicia, Manuel Dans dijo no recordar nada de su errática actuación.
La familia de Darío confiaba en la Justicia, pero el Poder Judicial, con sede en Dolores, no respondió como esperaban: la investigación no avanzó, desaparecieron pruebas, no se realizaron pericias necesarias, hubo testigos que no dijeron tanto como sabían y abogados que se hicieron pasar por fiscales. En la causa ya declararon más de 100 personas, pero no hay respuestas. 
Por su parte, el poder político costero apenas se involucró en el pedido de justicia. El 9 de julio de 2003, cuando una manifestación que reclamaba el esclarecimiento del caso llegó al acto oficial por el Día de la Independencia, el entonces Intendente Guillermo Magadán (UCR) prometió acompañar el reclamo y habló de “otra persona muerta en una localidad vecina”. Nunca aclaró a qué se refería ni fue citado a declarar para que lo explicara. Por ahora, nadie ha hablado oficialmente de una muerte.

Reclamar justicia
Al principio, la espera silenciosa fue una decisión de la propia familia. “Me aconsejaron que no era conveniente salir a los medios” y “yo también dentro de mi personalidad siempre fui de decir 'vamos a dejar hacer a quien sabe´... Pero eso fue al principio”, contó la esposa de Jerez en una entrevista publicada en el costero diario Pionero.  Poco tiempo después de cumplirse un año de la desaparición de su marido, Viviana Zubiaurre encaró la organización de las marchas del silencio, con la consigna ¿Donde está Darío?. Con las movilizaciones, la investigación empezó a avanzar. Desde hace nueve meses esas marchas se realizan todos los jueves, sin excepción. Y este verano las movilizaciones cobraron notoriedad al encontrarse con el turismo de temporada [por el verano de 2003-2004].   El recorrido siempre incluye a la dependencia policial de Santa Teresita, donde se entona el himno nacional y se consulta sobre el avance de las investigaciones. Han cambiado los comisarios, pero la respuesta sigue siendo la misma: sin novedades. “Voy a molestar lo suficiente y a ser lo suficientemente persistente para que se haga Justicia”, enfatiza Viviana.
En alguna ocasión, residentes de Santa Teresita sugirieron que –para “no espantar” a los turistas– convenía suspender el reclamo durante el verano, como quien esconde sus problemas debajo de la alfombra. Pero las marchas siguieron. Los visitantes recibieron con sorpresa la noticia de que cosas así pudieran suceder en un pueblo tan tranquilo. Se interesaron. Preguntaron quién es Darío. Y ahora contarán en sus lugares de origen que en La Costa hay un pueblo que necesita verdad y justicia.
En septiembre del año pasado, Viviana recibió el apoyo de Rosa Schonfeld, la madre del estudiante de periodismo Miguel Bru, asesinado y desaparecido en 1993. "Cuando conocí a Viviana, honestamente, me ví a mí diez años atrás", confesó la madre platense.

Los tres golpes
Con las marchas de silencio, los vecinos reclaman justicia para el caso Jerez y exigen, también, el esclarecimiento de otros casos no resueltos: el misterioso asesinato de Norberto Iasilio, el sereno de un balneario, ocurrido el 7 de marzo de 2000; y el estallido de una bomba en la Iglesia de Santa Teresita, el 20 febrero del mismo año.
Hay quienes piensan que los tres “casos no resueltos” podrían estar vinculados a los poderosos intereses del tráfico de drogas en la región. La esposa de Jerez contó a La Pulseada que en La Costa “se mueven intereses muy pesados. Aunque todos querramos vivir en una caja de zapatos o no ver lo que pasa alrededor, acá la droga está y está pegando fuerte. Algo creo que por ahí tiene que ser..., porque sino no hay nada tan poderoso como para que pueda tapar tanto tiempo algo”.
Más allá de eso, un hilo de continuidad une los tres casos: la impunidad, la falta de respuestas, y el silencio temeroso de quienes saben algo.  “La impunidad es increíble acá. Vos ves personas que se la van de grandes señores y tienen un currículum detrás que es tenebroso. En la Justicia de Dolores, no sé por qué motivo, todo tiene un tiempo eterno de resolución (...) Pensemos que es porque está sobrepasada en cosas, y no porque re acomodan sus cosas para que cuando llegue el peso de la ley, no haya nada”.  La falta de justicia es, además, lo que une a esos tres casos con historias previas, como la de la dictadura que azotó al país hace un cuarto de siglo.

Silencios y preguntas
A fines de octubre pasado se estrenó el documental “Playas del Silencio. Historias de aparecidos”, surgido de la idea de dos estudiantes del Partido de La Costa, y realizado por equipos de la Facultad de Periodismo de la UNLP. El documental repasa los atrocidades del Estado terrorista desde una óptica inédita: torturas, muertes y desapariciones, son reflejadas a partir de las “apariciones” de cuerpos sin vida en las playas costeras.
Durante los tres primeros años de la dictadura fueron recogidos en las costas , de lo que entonces era General Lavalle , casi medio centenar de cuerpos sin vida, que serían producto de los llamados “vuelos de la muerte”.  De los cadáveres aparecidos en los veranos de 1976, 1977 y 1978, unos 33 fueron encontrados en la zona de Santa Teresita, y enterrados en fosas comunes. Esos cuerpos NN aún permanecen allí, ignorados durante 20 años de democracia
Luego de la aparición de aquellos cuerpos en las playas, de la que fueron testigos varios vecinos, sobrevino el silencio. Recién un cuarto siglo más tarde la historia empieza a contarse. Pero Santa Teresita esconde ahora otros misterios, misterios de la democracia. Aunque esta vez los vecinos, con sus marchas de silencio –ese otro silencio, el que clama por verdad y justicia–, exigen respuestas. ¿Por qué desapareció Darío? ¿Qué sabía? ¿Qué vio y no pudo contar? ¿Quién asesino a Norberto Iasillo? ¿Por qué estalló una bomba en la Iglesia? Y, sobre todo, ¿quiénes están detrás de estos casos? ¿qué poderes son capaces de mantener semejante impunidad?
Hoy La Costa mantiene un silencio que no es de serenidad sino de preocupación.  Santa Teresita quiere recuperar la paz, pero sabe que sólo es posible con verdad y justicia.


Viviana Zubiaurre, la esposa del desaparecido
“Estamos sembrando conciencia”

Viviana es maestra jardinera. El 25 de octubre su vida cambió del día a la noche. Conoció la comisaría del pueblo en que nació, y la burocracia judicial. Aprendió a tener paciencia. Y se topó con individualismos y silencios temerosos que reconoce en su propio pasado. Ahora hace una autocrítica y trata de transmitirle a la gente los valores que ella aprendió de golpe. “Se puede aprenderlos a través de la solidaridad, y no del dolor. Con el dolor vas a aprender igual, pero podés evitarlo. Sé solidario, fijáte qué es lo que pasa, cómo puede ser que una sociedad esté tranquila como diciendo ´nosotros no somos responsables de que Darío desapareció´. Por supuesto que no los voy a culpar, porque la gente no tiene nada que ver. Pero somos culpables, todos, en el sentido de acatar todo, de bajar la cabeza y resignarnos. No es así. Ya hubo muchos años de eso, en la época de los militares, cuando nos vendieron que todos los desaparecidos eran malos. Y nosotros como unos tontos lo creíamos”. Y por eso ahora, -reconoce Viviana-, la historia se repite con los desaparecidos de la democracia. Como su marido.
- ¿Cómo es Darío?
- Es una persona común, trabajadora, como cualquiera. Lo conozco hace 25 años y siempre dije que Darío es una persona especial por buena gente, por ser solidario, por ser comprometido con los demás, por ser honesto por sobre todas las cosas, por brindarse al prójimo. Darío trabaja para un club de fútbol y muchas veces ha llevado cosas de mi casa para hacerles el chocolate a los chiquitos; muchas veces ha sacado dinero de su bolsillo para darles una merienda, o hacerles algo distinto. Darío jamás se peleó con alguien. No tiene enemigos. Por eso es misterioso, porque se ha tratado de investigar absolutamente todo sobre su vida, y no hay nada, nada, fuera de lugar.
- ¿Por qué creen que desapareció?
- Creo que Darío algo vio, algo sabía... Proponerle algo a él... no creo que le hubiesen propuesto porque conocen cómo es Darío. (...) A veces pienso que si él me hubiese dicho algo, yo podría ayudarlo... Y un amigo de él me dijo “por ahí él no te lo dijo, porque evidentemente si vos sabías algo ya no estabas ni para ayudarlo”. Y a ese nivel creo que es esto. A un nivel sumamente pesado, porque sino ¡esto no puede ser! ¿cómo una persona desaparece de la faz de la tierra? Acá hay algo que se hizo inteligentemente. Esto fue bien pensado. Porque yo llegué a todo lo que yo podía: llegué al Ministro de Justicia y Seguridad de la Provincia, llegué al Ministro del Interior... y esto tuvo después, acá en la sociedad, un silencio... Nadie me llamó más, ni de las autoridades ni nadie.
- ¿Ese silencio es por temor o por complicidad?
- Creo que es por temor. Si bien deber haber cómplices, no es la sociedad entera cómplice. Sí creo que acá mucha gente no levanta su cabeza por temor. Yo a veces pienso ¿cómo uno puede vivir con el miedo? Es por eso que nos pasan las cosas que nos pasan (...) A veces me rebela que la gente no sienta la desaparición de Darío como yo...  Pero antes de decir una palabra me acuerdo de que antes de que a mí me pasara, yo era igual. ¡Era igual!. Vivía nada más que en mis cosas. Cuando te pasan las cosas es cuando vos aprendés lo que es la solidaridad
- ¿Qué sentís cuando participás de cada marcha de silencio?
- Me angustia y me fortalece, ver que después de dos años estamos parados pidiendo justicia. Y de una forma ordenada, porque también a mí me dicen que para que los medios nacionales se acuerden de nosotros tengo que quemar o romper algo. Y entonces yo les digo que no: porque los medios nacionales tienen que venir por Darío desaparecido y no por una loca que incendió algo. Nos va a costar más tiempo, pero acá en esta zona estamos sembrando conciencia... Han pasado cosas realmente jorobadas acá y nadie dice nada. Mataron a un señor en un balneario: ahora la señora también va conmigo a las marchas. Pusieron una bomba ¡de Trotyl! en la Iglesia: ahora está la Iglesia comprometida conmigo, y salimos. Entonces lo que a mí me fortalece es el hecho de decir: yo sigo peleando. Darío se merece que yo lo busque.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Recuerdos y olvidos del BIM en la región

El próximo viernes a las 18 horas es el tercer encuentro del ciclo de reflexión y debate "Algo más que un nuevo edificio: un lugar para las memorias", que se realiza en la Facultad de Humanidades de la UNLP (48 entre 6 y 7, Aula E1).
Convocados con el título "Sitios de Memoria ¿Qué? ¿Por qué? ¿Para qué?", participarán cinco que tienen mucho para decir: Héctor Schmucler, Ludmila da Silva Catela, Lila Pastoriza, Gonzalo Conte y Sandra Raggio. 
Aprovecho la invitación para compartir mi propia intervención en el panel inicial de ese ciclo, titulado "Recuerdos y olvidos del BIM en la región", del que también participaron Aníbal Viguera, Daniel Fabián y Matías Manuele.


26 de agosto de 2011.
Intervención de Daniel Badenes

Hace cuatro años, cuando ya estaba en danza el desembarco de la Universidad en el predio, escribí un trabajo sobre el BIM3, en parte recopilando lo poco que se sabía públicamente -por testimonios en sede judicial- sobre el rol del BIM en la dictadura, y en parte lleno de preguntas sobre cómo debía ser ocupado ese lugar.
Tenía la certeza de que, en la adjudicación del lugar a la Universidad (y considerando que, entre otras alternativas, se había pensado en una cárcel), ya teníamos un primer triunfo. Escribía entonces: “la conversión de ese espacio utilizado por pocos y vigilado celosamente, que todavía hoy mantiene su aspecto lúgubre,  en un sitio abierto, transitado y apropiado por unos 20.000 estudiantes y docentes universitarios, da cuenta de una transformación notable”. Una resignificación muy importante, como decía Aníbal al principio. Sobre todo por lo que, particularmente en Argentina, significa cada institución:
- la institución militar representa el gesto adusto, el discurso del orden y la disciplina, el abuso de poder, la muerte, la mancha negra en el mapa.
- las universidades, en cambio, han sido y son un lugar del debate crítico, de la militancia política, ámbitos de civilidad y cierta libertad de pensamiento; espacios sin presencia religiosa y donde la policía no puede entrar fácilmente.
Escribía entonces, allá por 2007:
Desde ya, un Batallón de Infantería y una Facultad de Humanidades suponen imágenes bien diferentes. En eso la iniciativa actual, en tanto sustitución de sentidos, difícilmente fracase. Más esfuerzo requerirá, no obstante, hacer que ese territorio, re-apropiado por actores universitarios y otros grupos de la comunidad, constituya un lugar de memoria. ¿Cómo recordar que allí hubo un centro clandestino? ¿Cómo evocar a quienes convivieron antes allí: víctimas, torturadores, colimbas, vecinos? ¿De qué modo rememorar, a través de un caso, todo lo demás? ¿Cómo, quiénes, para qué? Mil preguntas rondan el proyecto de instituir un “espacio de la memoria” en “51 y 122”.   El primer paso, sí, es hacer que el ex BIM ya no sea un sitio militar. Pero una vez dado, los muchos siguientes deberán cuidar que nadie olvide que lo fue.

En la división de roles de esta mesa me toca comentar brevemente qué fue el BIM3, algo sobre lo que tenemos cierto conocimiento, pero también la perspectiva de conocer mucho más a partir del trabajo del “Programa de Reconstrucción de la Memoria…” que creó esta Facultad, a partir del diálogo con el barrio, con ex colimbas, con sobrevivientes -un trabajo incipiente en el que esperamos que muchos de ustedes se sumen y se involucren.
Quizá por no haber pertenecido al “Circuito Camps”, el B.I.M. 3 no está entre los espacios de la represión más “reconocidos” o visibilizados de la región.
La indagación judicial sobre su rol en la dictadura avanzó bastante recién desde el año pasado, a partir de una causa penal, que incluye otros CCD de la Armada que funcionaron en la zona, que tiene imputados y que se tramita en el juzgado de Corazza[1].

Pienso que se torna relevante y significativo indagar cuál fue el rol del BIM en la dictadura por varias razones (y no porque ahí se mudarán un par de facultades). Una es conocer el rol que cumplió en esta región la Marina, la fuerza que tuvo primero a su cargo tanto las intendencias en la dictadura, como así también el Rectorado de la universidad. Como contaba Daniel Fabián, la institución tuvo una gran influencia en la zona. Y tenía una preeminencia: hubo en la región 10 sedes o dependencias de la Marina, frente a unas 5 del Ejército. En la dictadura, por otra parte, las autoridades navales tuvieron también una participación relevante en la intervención de sindicatos.
La otra razón es la ubicación del predio; dado que la intersección de las avenidas 51 y 122 es casi “la triple frontera”, el punto de encuentro de La Plata con los distritos que obtuvieron su autonomía en 1957, Ensenada y Berisso. Jurisdiccionalmente, el terreno está ubicado en Ensenada, y está a un kilómetro del límite entre ambas ciudades.

El BIM no fue un hito menor en el espacio urbano. Así, por ejemplo, el 14 de febrero de 1975 la organización Montoneros eligió al BIM como blanco de una de sus acciones contra “concentraciones de las Fuerzas Represivas enemigas”[2].
El primer día de la dictadura, el BIM3 estuvo a cargo de cortar la 122 durante la “pinza” que se hizo en la entrada de La Plata. Un día en que se secuestraron decenas de trabajadores de la región. Y a partir de entonces hay que tener en cuenta los operativos diarios de instituciones de la Marina y Prefectura que contaba antes Daniel Fabián.
No vamos a abundar -aquí y ahora- en nombres y detalles, pero varios testimonios en sede judicial dan cuenta de personas que estuvieron secuestradas en las instalaciones del BIM3 (ya en CONADEP, en los juicios por la verdad, en el juicio oral por la Unidad 9).  Incluso, en abril de 2003, una ex policía declaró ante la Cámara Federal haber sido enviada a la Comisaría del Dique a buscar un bebé “que entregó el B.I.M. 3”; de lo que se desprende que pudieron haber ocurrido ahí partos clandestinos.
Está claro que buena parte de las víctimas que pasaron por el BIM3 eran de Berisso y Ensenada, trabajadores de Swift, de Astilleros, etcétera.
También hay que decir que el BIM fue uno de los sitios donde se reclutaban jóvenes para hacer el Servicio Militar Obligatorio, otra referencia fundamental en los imaginarios sobre la disciplina militar y el abuso de autoridad –antes, durante y después de la dictadura- (aunque no eran muchos los platenses que hacían la colimba en el BIM).

Lamentablemente en la posdictadura, el lugar no fue resguardado como prueba judicial, y llegamos a él, ahora, cuando es tierra arrasada. Literalmente: fueron derribadas todas las instalaciones que había en el lugar, la tierra está removida, apenas quedan las garitas abandonadas… Fue muy simbólico encontrar, en nuestra primera inspección ocultar al predio, un disco de vinilo con el título “Dios del olvido”, que pueden ver en la muestra fotográfica que acompaña este ciclo.
En diciembre de 2000 el Estado se desprendió de la propiedad del terreno, que fue comprado por un holding que tenía la idea de instalar un Jumbo (un hipermercado), además de varios cines, un centro comercial y un “patio de comidas”.
La crónica de esos años da cuenta de un espacio disputado, más allá de los intervalos entre cada proyecto. Ese primero refleja el impacto de las políticas privatistas/ mercantilizadoras sobre la organización territorial: tenemos al Estado entregando un gran terreno, lindante al principal parque de la región, a un grupo privado sin mediar siquiera un proyecto.
El proyecto del hipermercado fue resistido por los comerciantes locales, generó una disputa entre La Plata y Ensenada, y finalmente se frustró cuando la Provincia evaluó negativamente el impacto ambiental. En ese contexto no tuvo demasiada repercusión la oposición que también habían planteado organismos de derechos humanos en función del pasado del lugar [3]. Una vez frustrado ese proyecto, en 2004 se propuso la instalación de una alcaidía de alojamiento de presos y varias dependencias policiales. La idea no prosperó, esta vez por objeción del Municipio de Ensenada
Y finalmente, en 2006 la Universidad de La Plata manifestó su intención de utilizar el predio, y al mismo tiempo, la flamante Dirección de Derechos Humanos de Ensenada a cargo de Daniel Fabián propuso constituir también en ese lugar una “Casa de la Memoria”[4].
Cinco años después estamos ante la necesidad de pensar ese desafío. De pensar el BIM como un espacio para las memorias, para políticas de memoria como decía Aníbal.

Hacer del predio un lugar de memoria no es poner una placa por los desaparecidos de la Universidad,  ni conservar las garitas como están, sin más, como si las garitas hablaran por sí mismas.
¿Qué dice, una garita, a un pibe nacido a mediados de los 90?
Tenemos que pensar muchas cosas.
¿Qué puede decir hoy un muro hostil a un vecino del Dique? ¿le hablará del pasado militar, o de sus posibilidades de acceder a la Universidad?
Hay que construir un relato. Hay que recuperar memorias, hay que pensar la historia… En eso corremos con una ventaja: la Facultad de Humanidades sabe, tiene experiencia, tiene una trayectoria.  No se acerca al tema por una moda o porque se lo impone el lugar.
Pero el lugar, ahora, es un buen impulso. Y una excusa para ir más allá. Una oportunidad para volver a pensar La Plata como una región. Para volver a actuar en esa región que la autoproclamada Revolución Libertadora desmembró. Para recuperar la historia de una ciudad que se pensó hacia el río, las historias de una capital que además de universidad creció con frigoríficos, con un astillero gigante, con la petroquímica más grande de América Latina.
Podremos (y debemos, sí) decir que el decano de la facultad en la recuperación democrática estuvo secuestrado en este lugar. Pero tenemos que reconstruir, sobre todo, esas historias de sectores populares que no tuvieron recursos de habeas corpus, ni contactos en el exterior, ni tiempo más allá del trabajo para denunciar la tremenda represión.

A propósito del título de este panel, justamente estos días pensaba cuáles son los olvidos de esta región, y creo que son precisamente esos. En la historia escrita y publicada sobre La Plata, salvo contadísimas excepciones, Berisso y Ensenada nunca existieron, tampoco los diez años de peronismo, el astillero, las luchas sindicales, o incluso más en general: los obreros. La Plata siempre y exclusivamente fue “ciudad universitaria” y “capital de cultura”.
Y es con ese signo que está avanzando la desmilitarización del espacio urbano.
Pienso tan solo en el eje monumental, la traza de la 52.  Decía recién: la ciudad se pensó mirando al río… 1 y 52 era la puerta de entrada imaginada para la ciudad y el eje de las avenidas arboladas contuvo las definiciones monumentales. No sólo los palacios cívicos, la Legislatura, la Municipalidad. Si uno mira esos hitos urbanos durante la mayor parte del siglo XX, el relato empieza en la manzana de la Policía y termina en el Regimiento 7. O mejor dicho, incluyendo 122: en un extremo del eje está el BIM 3 y en el otro, el Regimiento 7. La marina y el ejército.
En ese sentido hoy podemos decir que el tiempo ha cambiado: ese mismo recorrido estará –pronto- teniendo en sus extremos un centro cultural municipal y a la universidad pública. La pregunta entonces es –ahora que podemos influir en sus definiciones- cómo llenamos esos espacios. Si levantaremos edificios y muros sobre el mito de la ciudad ilustrada, de la ciudad sin pueblo, o miraremos ese mundo que los milicos del BIM3 sabían claramente que tenían alrededor, pero (obviamente) lo miramos con otros ojos, con otra voluntad, con la oportunidad histórica de que “la tortilla se vuelva”.
Pensaba entonces: que la memoria de la Universidad de La Plata no sea la memoria de los universitarios de La Plata podría ser nuestro primer compromiso, nuestro segundo triunfo en esta construcción.
Se trata, en fin, de construir esa memoria crítica y esa memoria política de la que hablaba Aníbal al principio, que personalmente celebro, como celebro la apertura de este debate y este espacio de trabajo.



[1] Causa 35/SE del Juzgado Federal N°3 de La Plata (Escuela Naval Río Santiago)
[2] “…en cumplimiento con el hostigamiento a las Concentraciones de las Fuerzas Represivas enemigas, el pelotón de combate Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno, de la Organización Montoneros, procedió a bombardear el B.I.M., Batallón de Infantería de Marina, sito en calles 122 y 51. Perón o Muerte. Viva la Patria. Hasta la Victoria Mi General”, dice el comunicado firmado por Montoneros en la “Ciudad Eva Perón”.
[3] En forma simultánea a la discusión de los efectos ambientales y comerciales, en julio de 2001 la agrupación HIJOS-La Plata y la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos presentaron ante la Cámara Federal un recurso de no innovar sobre el predio. Aparecía, acaso por primera vez en la escena pública local, la condición del terreno como ex centro clandestino de detención y torturas. Un comunicado de HIJOS señaló que su uso comercial significaría “destruir, excavar y tapar con un edificio la posibilidad de buscar la existencia de restos que nos permitan construir nuestra historia”, porque “este lugar contiene pruebas y, con ellas, la posibilidad de condenar responsables
[4] Ese mismo año, en la semana del 30º aniversario del último golpe militar, una Coordinadora Juvenil que reunía centralmente agrupaciones estudiantiles de origen peronista, convocó a una marcha de antorchas desde la Plaza San Martín hasta el B.I.M. 3, y juntó firmas “a favor de la expropiación” para que se hiciera un Museo de la Memoria “como el de la ESMA”.

miércoles, 12 de octubre de 2011

De regreso a octubre Pilagá

Imagen de Chempes
El primer peronismo tuvo muchos octubres. Tuvo el 17, ese octubre mítico, plebeyo y fundacional, pero tuvo también octubres tristes, oscuros, trágicos. Fue precisamente ese mes, en 1947, cuando la Gendarmería protagonizó la masacre de indígenas más grande del siglo XX. En el paraje de Rincón Bomba, en el entonces territorio nacional de Formosa, la comunidad Pilagá sufrió una cruda represión cruda que produjo entre 400 y 800 muertos y desaparecidos, incluidos niños. “Octubre Pilagá” se llama el documental que narra la historia de ese pueblo diezmado por el trabajo esclavo, la pobreza y las balas públicas.
En un tiempo en que mucho se discute acerca de cuán peronista es el kirchnerismo, la muerte en los pueblos originarios formoseños resulta una lamentable continuidad.
Admito que aquel debate me interesa a medias; que me convoca sólo en la medida que incluya miradas capaces de ver matices, procesos y correlaciones de fuerza, y no cuando arriba a la respuesta escueta de la izquierda de manual, que afirma una total equivalencia entre peronismo y kirchnerismo porque simplemente define a ambos como formas del bonapartismo. Cuando el ejercicio intelectual de pensar la política se reduce a la colocación de etiquetas se vuelve insípido, aburrido, inútil.
¿Qué decir sobre la cuestión? Por un lado, el kirchnerismo, en su tiempo histórico, ha producido menos alteraciones en la estructura económico-social que el peronismo clásico. Por otro, su política cultural (universitaria, mediática) ha sido mucho más abierta, amplia y luminosa (y digámoslo también, clasemediera), lo que se expresa en el apoyo o la simpatía de un grupo importante de artistas e intelectuales -que antes habían resistido al menemato. Hoy ninguna escuela obliga a escribir “Cristina me ama”, la re-regulación del espacio mediático tiene un signo antiautoritario, y el nacionalismo ultracatólico está lejos de las universidades públicas. En eso, el kirchnerismo es superador del peronismo, y la política cultural tiene rasgos elogiables.
De algún modo, en la renovación que promueve en el plano simbólico, el proceso político actual ha sido receptivo de actores y demandas planteadas por movimientos sociales organizados y legitimados en los ´80  y ´90: el movimiento de derechos humanos, los jóvenes, la diversidad de identidades de género. Pero no ocurre lo mismo con los pueblos originarios (más allá de conquistas puntuales, como la inclusión en la ley de servicios de comunicación audiovisual, la consideración del último censo y algunas políticas focalizadas) cuya lucha no sólo es por la identidad sino también por la tierra y la autogestión de derechos. Las demandas que articulan los mapuches en la Patagonia, los q´om en Formosa y Chaco, los guaraníes en Misiones o los quechuas y aymarás en el Norte chocan indefectiblemente con los poderes locales que sostienen al kirchnerismo en el interior y también con las bases del actual crecimiento económico.
Así, la brutal represión de la policía formoseña y la Gendarmería nacional a la comunidad q´om de La Primavera, ocurrida el año pasado, reactualiza el punto más oscuro del peronismo. La muerte evitable, el crimen de Estado, la impunidad y los silencios revelan en carne viva la contradicción más honda del gobierno nacional.
Pues con su efectiva contribución al proceso de re-politización de la sociedad (sabemos, sí, que no empieza con Kirchner ni lo tiene como único determinante), la tendencia a des-judicializar la protesta, la centralidad de los derechos humanos en la agenda, e incluso un atisbo de disputa con las grandes corporaciones rurales, que puso en debate público la cuestión de la tierra, el peronismo del siglo XXI creó condiciones para que las demandas de los pueblos originarios cobraran un nuevo impulso, organización y visibilidad. Pero en su pacto inmutable con personajes como Gildo Insfrán y su dependencia de proyectos económicos que avanzan a costa de la expulsión de poblaciones y un tremendo deterioro ambiental, asegura una respuesta negativa.
Marx se equivocaba: hay tragedias en la historia que siguen repitiéndose como tragedias. Las noticias de muerte en el Noroeste argentino que unen los ´40 con nuestros días tienen ese sabor, y nos plantean el desafío de correr los límites de lo posible todavía mucho más allá. De lo posible –aclaremos- no en materia represiva y de acumulación capitalista, sino en el sentido que comúnmente se ha consagrado a los octubres: la inclusión, la ampliación de derechos, la transformación social.

Escrito para la revista La Grieta Digital/ pensando en voz alta,
N° 1 "De regreso a octubre"

De regreso a Oktubre, por Fabiana di Luca

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sonría, estamos violando sus derechos

“Si estáis dispuestos a sacrificar un poco de libertad para sentiros seguros, no merecéis ni lo uno ni lo otro”
(Thomas Jefferson)

El “anhelo insaciable de seguridad” –usando palabras de Robert Castel- y la demanda de soluciones inmediatas, ha llevado a que gobiernos y candidatos de todos los signos políticos coincidan en propiciar la vigilancia electrónica en las ciudades.
Así, en marzo de 2009, la presidenta lanzó un plan financiado con 400 millones de pesos para incrementar recursos en materia de “seguridad” que incluiría, entre otras medidas, la instalación de 5.000 cámaras en distintos puntos del Conurbano bonaerense, Mar del Plata, Bahía Blanca y el Gran Mendoza. Desde entonces, en sucesivas visitas a otras provincias, anunció inversiones millonarias en el mismo sentido. A Tucumán, por caso, le corresponden 30 millones y el gobernador declaró que “todo lo que se reciba será para la adquisición de tecnología, sobre todo un sistema de cámaras de vigilancia”. En junio de este año, por su parte, el gobernador Scioli afirmó que la Provincia de Buenos Aires instalará 300 cámaras en villas como La Cava y Fuerte Apache, una decisión que acentúa la estigmatización social que identifica pobreza con delito.
“Tenemos que llenar de cámaras”, sostuvo por su parte el jefe de gobierno reelecto, Mauricio Macri. “Ha demostrado ser una muy buena herramienta, para ayudar, disuadir, controlar. Por eso ya pusimos 170 cámaras. Y estamos firmando un contrato para llegar a poner mil cámaras en los próximos 12 meses. En el interín también hemos ido convenciendo a las asociaciones de comerciantes barriales, de que nos ayuden, que paguen las cámaras; que nosotros en el centro de monitoreo las sumamos, las coordinamos y podemos dar respuestas…”
Mientras tanto, empresas del rubro tientan uno a uno a los distintos municipios, que para mostrar que se ocupan del problema montan visibles centros de supervisión donde exhiben la multiplicación de los dispositivos de control. Se ve que gusta: ahora mismo, en La Plata, el intendente que busca la reelección promete “cámaras de seguridad en todos los barrios” como “lo que sigue”, la profundización del proyecto (-no, la foto no está trucada).
Junto a los cercos electrificados, las casas amuralladas, la proliferación de los custodios privados y los “vecinos en alerta”, las ciudades se están transformando por dispositivos que filman la vida cotidiana, las 24 horas. Es imposible saber a ciencia cierta cuántas cámaras hay instaladas, especialmente si se cuentan las que aparecen por iniciativa privada. Pero cada día son más: las hay en plazas y edificios públicos, casas y comercios, y por supuesto en las calles. Hasta existe un programa de televisión (el Prende y apaga) basado en el usufructo de los dispositivos de vigilancia electrónica.
“La arquitectura del miedo y la intimidación se extiende por los lugares públicos de las ciudades transformándolos, incansable aunque furtivamente, en zonas vigiladas y controladas a todas horas”, escribe Zigmunt Bauman en Confianza y temor en la ciudad. “Lo malo es que, además de la inseguridad, es posible que también desaparezcan de las calles las principales atracciones de la vida urbana, como la espontaneidad, la flexibilidad, la capacidad para sorprender y ofrecer aventura”. Porque las cámaras no registran sólo los delitos que pudieran ocurrir: filman todo. Todos somos sospechosos. Así, la multiplicación de ojos atenta con el anonimato característico de urbanidad y lesiona libertades individuales básicas.
¿Quiénes pueden acceder a esas imágenes y con qué recaudos? ¿Cómo y cuánto tiempo se pueden guardar? ¿Pueden difundirse públicamente? ¿Quién garantiza la confidencialidad de datos sensibles? ¿Pueden registrar sonido y archivar conversaciones? Una cuenta pendiente del Parlamento es lograr una regulación consistente para la videovigilancia, junto con la de otras herramientas que configuran Un mundo vigilado, tal como el sociólogo belga Armand Mattelart tituló su último libro. Hoy en día, la información de tarjetas de crédito y pases de transporte personalizado, junto los registros que guardan esos sistemas de captación de imágenes y sonidos, son un botín codiciado por ciertas empresas, y esa apetencia constituye una amenaza para los derechos más personales. Así, la precariedad de la vida actual “se combina con nuevos sistemas de vigilancia en permanencia y a distancia, basados en la potencia inquisitorial de la informática”escribe Mattelart: “Lo que ha cambiado en la última década es que a partir de entonces estas sociedades de control se solapan con sociedades de sospecha”. No sonríamos. Es lo que sigue.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Acá falta López

Portada de Página/12, 18 de septiembre de 2011

[ Hoy se cumplen 5 años sin Tito, el viejo, "Partido Socialista", Jorge Julio López, un servidor, desaparecido en democracia. Sigamos buscando a López, buscando justicia, por todos los medios ]

viernes, 9 de septiembre de 2011

FLIA


La séptima FLIA platense -donde estará La Pulseada-, imaginada con las hormigas de Chempes.
Esta vez la movida será en dos lugares: el sábado 10 frente a la Casa de los Hermanos Zaragoza; el domingo 11 en el Centro Social y Cultural Olga Vásquez.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Mala praxis periodística

"No deja de sorprender que en tiempos en los que el periodismo político atraviesa una de sus crisis más importantes y reveladoras de su historia, el periodismo televisivo policial sigue indemne repitiendo viejos vicios", dice Emanuel Respighi, acá.

"Periodismo sin planificación y periodismo agorero, periodismo lacrimoso, que cuenta una noticia a fuerza de golpes bajos. Periodismo rotulador y discriminador. Periodismo que se las sabe todas, periodismo psicópata. Periodismo que practica la censura previa cuando hace pasar su punto de vista particular como el punto de vista general, cuando convierte a través de generalizaciones súbitas un caso extraordinario en un hecho ordinario. Periodismo imprudente, que ni siquiera es respetuoso de las instituciones republicanas que tanto dice defender", dice el amigo Rodríguez, en su último crudo.

Está todo dicho. Qué más decir. Nada.

viernes, 26 de agosto de 2011

Memorias y olvidos del BIM3

Ya sé. Tengo el blog medio abandonado. Por primera vez en dos años y pico, pasaron elecciones, represiones, intensos debates políticos y culturales, y acá, ninguna irreverencia. No le echen la culpa a las redes sociales: tampoco aporté ahí, nada. Son muchas las razones. La primera, de hecho, es la escritura. Estoy escribiendo, mucho, pero dejé el formato de posts y de tuits, para abocarme a uno mucho más largo, al que uno se entrega de vez en cuando. Volveré y seré centenares de páginas. Pero no dejen de pasar por acá, no es una apuesta abandonada.

Aprovecho, ahora, para una invitación. Hoy arranca un ciclo de encuentros de reflexión y debate en la Facultad de Humanidades de UNLP, convocada a pensar su futuro en una nueva sede, construida en un predio con un pasado significativo. Hoy, viernes 26, a las 18 horas, en el Aula E1 (Entrepiso), el primer panel que abrirá el debate: "Proyecto de Nueva Facultad: Recuerdos y olvidos del BIM3 en la región".
El programa completo:




miércoles, 29 de junio de 2011

Capitalismo intelectual [2]

¿Sabés qué es el canon digital?
Pues bien, es un proyecto que quieren votar hoy en el Senado.
El derecho a leer, buen blog y muy confiable, hizo esta infografía explicando el asunto.

viernes, 24 de junio de 2011

"Memoria y justicia en la historia reciente"


Presentación de los libros colectivos "Juicios por crímenes de lesa humanidad en Argentina" e "Historia, memoria y comunicación" (*)
Charla-debate con Hugo Vezzetti (UBA), Alejandro Kaufman (UNQ), Emilio Crenzel (IDES-CONICET), Daniel Badenes (UNQ) y Bruno Napoli (UPMPM).

Jueves 30 de junio - 20 horas
Aula 52 - Universidad Nacional de Quilmes


(*) Los libros, de reciente aparición, convocan a unos treinta autores -entre historiadores, jueces, abogados, comunicadores y otros cientistas sociales- a pensar problemáticas vinculadas a la historia reciente, el desarrollo de juicios por delitos de lesa humanidad y la construcción social de memorias.
Entre sus autores -algunos compartidos- se encuentran Hugo Vezetti, Horacio Verbitsky, Alejandro Kaufman, Emilio Crenzel, Marcos Novaro, Daniel Rafecas, Carlos Rozansky, Carlos Slepoy, Martín Becerra, Ana Cacopardo, Claudia Feld, Marina Franco, Giancarlo Maniga, Rodolfo Yanzón, Emanuel Kahan, Pablo Llonto, Daniel Lvovich, Carlos Mangone, Ana Oberlin, Vera Vigevani,  Alejandra Oberti, Sandra Raggio, Samanta Salvatori, María Sondereguer, Chiara Forneris, Natalia Vinelli, Bruno Napoli, Gabriele Andreozzi, Daniel Badenes y Luciano Grassi.

martes, 7 de junio de 2011

El reverso de la política

De periodismo habla cualquiera. Menos nosotros. Los que trabajamos y vivimos en los medios, los asalariados el rubro, los que somos mayoría pero no gobernamos, los que de a ratos obturamos el deseo de cualquier patrón.
El periodismo puede ser definido según sus manuales, según sus orígenes, según su importancia, según su política y según sus intereses. El periodismo es una cartografía de grupos empresarios y una legión de nombres propios. Un archipiélago de pymes unipersonales que aparecen y desaparecen; un mundillo de vedettes sin erotismo. Es un arma que puede ser letal y también una relación compleja entre capital y trabajo. Es el parloteo de una civilización que se extingue. El periodismo es esa manada de pibes que creyeron que esa era la forma de contribuir a que las cosas vayan mejor. Un submundo de precarizados que, cuando hablan, parecen nuevos ricos. Una burocracia de viejos y de jóvenes que ya se cansó de todo y se muere de escepticismo y quietud en las redacciones. Y es un montón de terquedades que abren hendijas hacia otro horizonte. El periodismo es un recorrido cada vez más corto y más uniforme. El periodismo es una mierda, sí, pero casi todos somos periodistas o tendemos a serlo. El periodismo es el reverso de la política y la política lo quiere de su lado. El periodismo es propaganda. El periodismo es un enfermo terminal que sigue organizando sentidos hasta el último día.
Enrique Orozco. Fragmento de "El cementerio de los elefantes", Crisis Nº4.

De un tiempo a esta parte tengo la sensación de que está habiendo más redacciones in-quietas; más periodistas que reclaman por sus derechos y menos que aceptan convertirse en mercenarios. Y además, el placer de encontrarme con muchxs que creen y apuestan a otra comunicación posible, menos uniforme, menos "independiente", una que construye sentidos para una sociedad más justa. Feliz día para todxs ellxs, lxs periodistas del palo.

lunes, 6 de junio de 2011

Historia, Memoria y Comunicación [el libro]


Hace unos días salió este librito que compilamos junto a Luciano Grassi, con interesantes aportes de Martín Becerra, Ana Cacopardo, Emilio Crenzel, Claudia Feld, Emanuel Kahan, Alejandro Kaufman, Pablo Llonto, Daniel Lvovich, Carlos Mangone, Alejandra Oberti, Sandra Raggio, Samanta Salvatori, María Sondereguer, Horacio Verbitsky y Natalia Vinelli. Lo compartimos: qué circule, qué les sirva, qué les guste. El conocimiento es libre.
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